Comenzo con un pedido, orden, de Cristian:
Amigo, dado que no vas a estar para mi cumpleaños de cuarenta te pido escribas el texto de las invitaciones a mandar por mail, para tan importante evento de mi vida personal. Considero importante que participes de mi cumpleaños, aunque sea, de esta simbolica manera dada, tu injustificada ausencia.... y si llegas a considerarlo injusto, te pido que no, me lo hagas saber y lo hagas igual. Te mando un desconfiado y timido Abrazo.
La historia, siguio por caminos un tanto inesperados segun le conte en este email:
Por lealtad a nuestra amistad he buscado cumplir tu pedido, pero con vos las cosas nunca son fáciles…
Por lealtad a la verdad (aunque no lo creas es algo que si existe, y es bastante celosa) debo resaltar que si te he justificado plenamente mi ausencia. No encuentro en cambio justificativo a la fecha que has elegido para la fiesta. De ser yo paranoico (repetida acusación que puedo probar es falsa) creería que la has elegido solo para que yo no este presente. Siendo que la fecha de tu natalicio ya paso podes realizar el evento este fin de semana pero también podrías hacerlo dentro de un mes, dos o tres. Tenes ya cuarenta y todo un año para celebrarlo.
Dispersada la confusión prosigamos con lo justo, según como vos mismo lo has elegido en llamar.
Aun considerando el poco tiempo a mi disposición considere oportuno realizar una investigación de campo como primera parte de mi trabajo. Fui a una librería y leí algunas cuantas tarjetas de cumpleaños. Las de invitación eran demasiadas serias o neutras y las de felicitaciones invariablemente chistosas. Si mi texto fuese serio no te representaría y si fuese gracioso evidentemente no seria mío. La invitación neutra surgió como la única opción, mas aun considerando que no me dijiste nada sobre la fiesta a la que no habría de concurrir.
Cuando trabaje en aquel texto ahonde en aquel hecho: no solo me negabas mi presencia física sino también mi presencia espiritual. ¿Por qué no decirme nada sobre la fiesta? ¿A que hora? ¿En que lugar? ¿Con que invitados? ¿En que condiciones? Si fuese un tipo resentido (también me encuentro en condiciones de demostrar la falsedad de aquellas acusaciones) pensaría que me estabas usando sin importarte en nada mis sentimientos. Como nunca me ofusque por el resentimiento llegue a la conclusión de que me estabas usando pero respetando mis sentimientos. Valorando tu respeto guarde celosamente los mismos y decidí salir a comprar una tarjeta standard.
Esta vez no regresaría a aquella librería elegante de tarjetas lujosas (me lo prohibió su dueño luego de que abrí todos los sobres y no compre ninguna) me dirigiría a algún puestito de saldos del Parque Rivadavia. Esto seguramente seria un símbolo que atesorarías. Si la música que alegra tus tiempos libres, los programas que mantienen en marcha tu empresa y los juegos que acompañan a tus hijos los compras truchos por dos pesos a estas personas impresentables seguramente estarás bien representado utilizando para tan importante fecha tarjetas con tan característico origen.
Pero este debía ser un símbolo compartido y la buena voluntad de mis acciones permitió que así fuera. Encontré entre aquellos saldos algo que me entusiasmo. No se trataba de una sino de todo un juego de tarjetas o lo que quedaba de el. La caja estaba destrozada, el paquete se mantenía unido por una gomita, las pocas hojas del manual me hacían notar que se trataba de algún mazo pero solo quedaban seis. Lo compre y Chary lo scaneo (retocando las imperfecciones) para que puedas mandar por email aquella que elijas.
El manual, del cual solo quedaban pocas partes, proponía algo así como un Tarot que te permitía adivinar la fiesta que deberías realizar. Las cartas son solo arquetipos y como tales extremos individualmente irrealizables o mejor dicho inalcanzables.
Espero puedas usar una de ellas como invitación a la fiesta de la cual no se nada y a la cual no asistiré. Si te resulta interesante el juego podes buscar en Mercado Libre, el vendedor me dijo que se llamaba “Salutaciones de Cumpleaños” o algo así. Si no te sirven guardalas para encajárselas a otro, los saldos no tienen devolución ni cambio.
Carta AMARILLA - Saludo al Sol.
Carta AZUL - ¿Al fin yo?
Carta BLANCA - Te invito a mi cumple
Carta NEGRA - Fiesta de Arlequines
Carta ROJA - Brindis al Lucero
Carta VERDE - Rerum Natura
Tarot Cumpleaños
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